Con las mismas

“Ya estamos otra vez con las mismas” ¿Te acuerdas? Una de tus frases eternas, qué risa ante la adversidad… entonces… ahora ya no… al menos yo.
La memoria y mis recuerdos que junto a mis locos sueños de loco siempre me han ayudado, hoy se vuelven contra mí. Y esta traición duele como la realidad del presente.
Creciste hacia arriba hasta alcanzarme, yo a lo ancho hasta disgustarme y nuestros problemas fueron mutando a peor.
Y entre tanto cambio recuerdo que…
Sin dejar de ser bueno me hicieron volverme malo, a veces tuve que ayudar a gente que no merecían ser ayudados y de repente un día me cansé, me quité el azul y me vestí el rojo y el azul solo me lo visto en muy determinadas ocasiones.
Me ganaba la vida, era relativamente fácil con las armas de la juventud, la ilusión, el amor… pero no me daba cuenta de que la vida era quien me estaba ganando a mí. Y traté de entablar combate a muerte con la vida, a vida con la muerte. Como Quijotesco soñador me abalancé contra los todo poderosos molinos y claro, de nuevo acabé vencido. Vencido, mal herido y deprimido pero todavía vivo.
La música siempre me ayudaba, escuchar canciones, cantarlas, escribirlas… los versos también hicieron lo suyo y lo mío, ¡no sé que tiene la poesía! Será un bálsamo de Fierabrás, es un arma de doble filo, sin que te des cuenta te envuelve con su canto de sirena, te obliga a desnudarte sin darte cuenta, quizá por eso no la publico.
Ya sabes que no me gustan los viajes, o mejor, que me gusta viajar sin salir de casa, la música y los libros son lo mejor para eso, siempre que tengas los mismos gustos que yo, que creo que no. También existe la paz efímera del alcohol y el eterno amigo que es el silencio, un silencio sin profecías a ser posible y que arregle con su presencia los ruidos del amor y los más agudos del desamor. El silencio total es la más bella y eterna de las poesías.
Hubo en este tiempo amigos que se me fueron para no volver y otros que se fueron para que yo no les permitiera que volvieran. A los primeros los recuerdo jóvenes, llenos de vida y todos con sus sonrisas, los otros no merecen recuerdo como seguramente no merecieran el título de amigos, así es que, no recuerdo quienes eran ni dónde anidaban.
Y llegó el día en que los problemas, al igual que los panes y los peces, se nos multiplicaron para quitarnos de comer. Ya no solo tenía los míos, ahora también hago míos los tuyos, tiene lo suyo lo mío.
Y ya estamos otra vez con las mismas, yo con prisa por irme a trabajar y el coche que no arranca y tú, sonriendo ajeno al desastre.
Me tendré que coger el autobús, tal vez no llegue o llegue tarde, pero tu sonrisa… eso sí lo recordaré, siempre.
El silencio total recordando tu sonrisa es la más bella y eterna de las poesías.
Y esa, seguro que jamás sabré escribírtela.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s