Los fantasmas del recuerdo

Esta es una de mis escenas favoritas de mi primera novela, directa desde el corazón al papel y de ahí a todos los lectores. Pertenece al capítulo VI: Los fantasmas del recuerdo.
La canción Rock suave, de Loquillo, es parte importante de este capítulo y lo fue en cierta época de nuestras vidas.

 

 

 

Y entonces todo sucedió a cámara lenta, o así llegaban al menos las imágenes a su memoria:

El camión en sentido contrario, lento, demasiado lento. El conductor del coche que sigue al camión, nervioso e imprudente, tiene prisa, demasiada prisa, adelanta sin advertir su presencia de frente, sin verles. El giro, volantazo desesperado de Ricardo, demasiado tarde. El golpe brutal, lanzándoles por el barranco. La caída, vueltas e impactos. Amasijo de hierros, cristales sobre su cuerpo. El sabor inconfundible de la sangre en su garganta. La sirena ululando en su cerebro, confusión, demasiada confusión…

Las luces hirientes, cegadoras. ¿Serán del cielo o del quirófano? La boca seca y el inmenso dolor. La dulce sensación de abandono, demasiado dulce. Y luego…nada, demasiado fácil.
Nada, durante mucho tiempo, durante demasiado tiempo, nada.
Soñó que había muerto y comprendió que estaba vivo, en algún punto intermedio entre la vida y la muerte, en esa zona a la cual la anestesia te conduce y ves tu cuerpo desde fuera de él y no hay dolor, no, no hay dolor porque ni sientes, ni padeces, ni vives, ni mueres.
Recordó el momento en que abrió los ojos y nuevamente el inmenso dolor, dolor también en la garganta adivinándose entubado, incapaz de emitir sonido ni reproche alguno. Estaba en la U.V.I. Su brazo derecho lleno de agujas y cables, más allá su amigo Ricardo. Con un gran esfuerzo alzó la cabeza, en el resto de las camas no había nadie. ¿Dónde están los otros?
No podría precisar cuántos días permaneció allí, inconsciente, hasta que tuvo conocimiento de las visitas de sus familiares. En una de las visitas el triste comunicado, la temida confirmación. Jesús y Juan habían fallecido en el accidente. El sabor salado de las lágrimas en la boca y amargo en el corazón. El dolor del alma más intenso todavía que el del maltrecho cuerpo. El día señalado, los dos saliendo de la U.V.I. fuera de peligro. El día soleado en que les dieron el alta médica y abandonaron el hospital. El día en que, dos meses después, Ricardo comenzó a sentirse culpable sin serlo. La noche que conectó el equipo de música y cantó, con inimaginable amargura, un rock suave.

Un rock suave con frío de cuchillo,
rock suave, elegante y sensual.
Rock suave como un smoking de alpaca,
rock suave felino y animal.
Terminó de cantar la canción con lágrimas brillando en sus mejillas, se tomó el tubo entero de pastillas sin titubear, ayudado de un gran vaso de ginebra y se durmió para siempre.

El día en que Álvaro decidió huir, escapar de su pequeña ciudad llena de recuerdos y marcharse a Madrid, el día en que conoció a Laura…
Laura, Laura siempre Laura. Ella fue el bálsamo reparador, la tabla de salvación a la cual se aferró, desesperado para no naufragar también en Madrid, aquella ciudad hospitalaria e inhóspita a la vez, capaz de acogerte dulcemente en su seno o engullirte en sus oscuras vísceras, haciéndote desaparecer.
Laura era una ninfa. Su ninfa. Precioso ser. La perfección convertida en mujer, su pelo dorado rozando sus tibios hombros, sus ojos del color del mar, su voz sensual envolviéndole en un remanso de paz. La primera vez que la vio, tuvo conciencia, sintió la certeza, lo adivinó, estaría en su corazón mientras éste, fuera capaz de latir. Se amaron. Se casaron. Encontró paz y felicidad en partes iguales al lado de Laura y amor a raudales.
No percibió el momento exacto, pero en el gráfico del amor, la línea de Álvaro continuó ascendiendo, en cambio la de Laura, alcanzó el punto máximo y comenzó a descender….

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s