La Fábula de San Marcos

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LA FÁBULA DE SAN MARCOS
Y San Marcos dio otro bocado del queso que había guardado con tanto celo, estaban en mitad del desierto, hablar allí era pregonar en desierto, sin embargo, tras el primer bocado que San Marcos empezó a masticar con cansina parsimonia, el león dijo:
– El hombre es el único animal que come sin tener hambre.
Y San Marcos quedó pensativo sin por ello dejar de masticar el queso, pausada, perezosa, lentamente. Tragó y casi no podía el bolo alimenticio atravesar su garganta, entonces sacó una cantimplora y empezó a beber, despacio, pausado, sin prisa. Fue entonces cuando llegó el águila y susurró al oído del león que era el rey del desierto…
– El hombre es el único animal que bebe sin tener sed.
Y San Marcos siguió comiendo y bebiendo y pensando mientras comía y bebía hasta que, de repente, cesó toda actividad y quedó mirando al infinito desierto de arena que se erigía ante sus ojos. Al rato de esa profunda cavilación se levanto y dijo:
– El hombre es el único animal que habla sin tener nada que decir.
Y guardó todos los avíos y viandas en sus alforjas y arrancó una pluma del pecho del águila y sin decir más palabra ni mediar más explicación empapó la pluma en tinta y comenzó a escribir…
– El hombre es el único animal que escribe las cosas importantes que no se atreve o no acierta a decir- dijo el águila mirando su pecho y la pluma que en manos de San Marcos ya no era instrumento de altos vuelos sino de elegantes literaturas.
– ¿Qué se puede esperar del único animal que bebe la leche de otro animal?- preguntó el león al águila con una pícara sonrisa y sin aguardar respuesta-, podemos esperar que coma, que beba y que hable sin ser absolutamente necesario.
Y San Marcos que escuchaba la conversación al tiempo que garabateaba una fábula en un pergamino les respondió.
– No es malo comer sin tener hambre si se hace en el lugar y el momento oportuno, nada como compartir con un amigo un bocado, un refrigerio, un aperitivo… comer sin hambre puede cultivar la amistad, grandes negocios se fraguan en comidas y almuerzos, en eso nos diferenciamos del resto de animales.
Y siguió escribiendo y ante el asombro de los dos animales continuó hablando…
– No es malo beber sin sed, siempre que se haga en el lugar apropiado, nada incentiva la amistad y la camaradería como una jarra de un delicioso y fresco néctar compartida con los compañeros del camino, importantes empresas y asuntos se firman con un brindis, eso nos diferencia del resto de animales de la creación.
Y se miraron sorprendidos el águila y el león dudando sobre si al fin y al cabo el bueno de San Marcos tendría razón. Y ante su estupor continuó el humano esgrimiendo su sabiduría.
– No es malo hablar sin tener nada que decir si se escoge bien el momento y el lugar apropiado, nada estimula tanto el respeto y el afecto como una buena conversación intrascendente y plena de humor, hablando se entiende la gente y la palabra es el arma más eficaz para erradicar la violencia, eso nos aleja por completo a los humanos del resto de animales irracionales que puebla este valle… de lágrimas.
Y asintieron el león y el águila mientras San Marcos imaginaba un pueblo enclavado en una montaña, en pleno mes de agosto sin gente que comiera sin hambre, sin personas que bebieran sin sed y sin parroquianos que hablaran aunque nada interesante tuvieran que comunicar a sus congéneres, y sonrió el santo sabiendo que aquello no iba a acontecer jamás y les dijo.
– Hay un lugar nuevo, un sitio delicioso, como fabuloso lo definiría yo, una verdadera fábula en la cual comer y beber y charlar sin más, un sitio donde San Marcos tiene ermita y es el patrón. Cuando queráis pasar un buen rato durante las vacaciones o después de una larga jornada de trabajo, cuando queráis descansar y relajaros, id a La Fábula de San Marcos a comer, a beber, a charlar con la gente, lo único obligatorio que sin ninguna duda deberéis llevar en las alforjas es un puñado de ganas de diversión y un enorme fajo de respeto.
San Marcos terminó sus días en la tierra de forma violenta, fue asesinado y sus asesinos no contentos con matarlo quisieron quemar su cadáver, mas, no pudieron, el cuerpo de San Marcos fue incombustible y ese es el destino que le augura el santo a esta Fábula que este verano ha empezado su andadura, ser incombustible a pesar de las posibles dificultades que sin duda sortearán.
San Marcos dará larga vida a su fábula y será lugar de ocio y esparcimiento, un lugar repleto de diversión desaforada, de risas desbordadas y de eterno respeto a los demás animales que se acerquen allí a comer sin hambre, beber sin sed y hablar sin tener nada que decir.
Diversión y respeto nos diferencian del resto de los animales de la creación.
Come, bebe y dialoga en La Fábula de San Marcos, el bar de en medio de El Hornillo.

Larga vida y mucho éxito a La Fábula de San Marcos.

Para un Águila y un León que han decidido pregonar en desierto, mucha suerte de parte de su hambriento, sediento y charlatán amigo, el escritor Ángel Utrillas.

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