La luna me sabe a poco

Tus besos me han durado poco, me han sabido a poco. Tu caricia ha sido efímera y tu sonrisa perenne ha sido fugaz, vista en todo tu esplendor y no vista, me sabes a poco… siempre.
Y ahora estás ahí, te he visto, te has escondido muy bien y te has camuflado con acierto pero yo hoy estoy muy despierto aunque no he dormido y mis expertos ojos tristes te han encontrado.
Lo cierto es que era complicada tu misión, es muy difícil ocultar tu belleza. Te escondes y me espías, me observas, te relames al haberme ganado otra batalla, te ríes de mí y yo… yo vencido y derrotado te he visto de soslayo, luna, ¿qué haces de día enlazada entre nubes?, me acechas, me sigues, me persigues, me controlas y te burlas. Pero te he visto, luna, estas preciosa aun siendo mediodía, eres belleza pura y pura mentira, eres una delicia y a la vez una tortura.
Y tocas el tambor, luna, llena y hermosa, interpretas melodías que no sé si son de guerra o de paz, de retirada o de ataque, la danza de la lluvia o la oración para que escampe.
Ya nos veremos en otra ocasión, luna, que ahora tengo poco tiempo; me has ganado una partida pero no el partido, me has ganado una batalla mas no la guerra, me has ganado un asalto pero todavía restan golpes que repartir en este combate y en el próximo derechazo puedo noquearte, (eso debiste hacer, no quearte, irte, marcharte…)
Retírate a tus aposentos luna que ya te has burlado bastante de mis desdichas por hoy, vete y déjame para mí el silencio del dolor, el dolor del silencio, déjame el solitario y dolorido silencio del perdedor o en su defecto que me aúlle tu lado oscuro o que me arrulle el viento del norte o que le aúlle yo al viento y él te arrulle a ti y su roce tierno te haga perder el norte.
No seas perversa, luna, no humilles al enemigo vencido, no hagas leña del árbol podrido, retírate a tu guarida y saborea tu helado de avellana antes de que se derrita y manche tu blancura marina sin mácula, disfruta esta victoria en tu escondite, deja que el sol reine que es su turno, recuerda, cuando él sale tú entras y viceversa, cuando él duerme tú te levantas y velas, cuando él se despierta tú cierras los ojos y pliegas velas. No hagas trampas luna mentirosa, no escondas tus mares entre nubes de algodón que su blancura es diferente de la tuya, deja que el sol me muerda y me queme y me consuma que esta noche de plenilunio no he salido, no he bebido, no he amado.
No es resaca luna, no eres un espejismo, estás ahí, lo sé, te siento, te presiento, te he visto. Embaraja y reparte cartas que esta noche empezará otra partida y he guardado todos los ases del mundo junto a tus besos, en la manga; da cartas, luna, que el sol tahúr me ha enseñado trucos con los que embaucarte y vencerte; échame las cartas, luna pitonisa, que mi futuro está en ellas y ni tú ni yo sabemos ni queremos leerlo. Parte y reparte, te dejo que te quedes con la mejor parte, estoy tan perdido que ya nada tengo que perder, ya lo sabes amiga luna llena, los desesperados no tememos a nada ni a nadie.
Déjame fabricarme recuerdos, permíteme alicatar mis sueños, déjame que de postre me pida cristales…
Y ¿sabes lo que te digo, luna? Que aunque estés en pleno plenilunio, me sabes a poco, tus besos, tus caricias, tus sonrisas, tus silbidos y lisonjas…, tus cenefas, luna, me saben a poco, nunca al amanecer me encontrarás saciado.

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