La noche viene oscura sin tu luz

Se me hace que esta noche viene muy oscura, noche cerrada de vientos y tormentas.
No veo estrellas en el cielo y desde luego no hay luna, será que tu escalera ha llegado a sus dominios y la has secuestrado y la tienes guardada en tu bolso para que no nos ilumine su luz inoportuna.
Me gusta volar contigo (aunque no sea Enriquito Iglesias) y sabes que estoy colgado de ti y en tus manos (aunque tampoco soy Baute) sabes que me gustan tus travesuras conmigo y ser travieso contigo, quiero ser tu rio de agua brava y fresca y llegar contigo al mar, que sería una forma de no morir, llegar a un mar de olas y aguas y espumas eternas.
Sigo enganchado a tu dulce voz, a tu mágica sonrisa, a tu luz, a tu alegría, al bálsamo que es tu presencia y que cura mis heridas y a tus palabras que cierran mis miedos. Estoy contigo siempre, ya sabes, compañeros de viaje (aunque me parezca tampoco soy Loquillo), sin ti no soy nada (aunque no soy Perales ni nos parecemos), estoy contigo para que leas y escuches mis relatazos, para oír y vivir tus canciones, para buscar la guitarra y tocarnos sin parar.
Me gusta el sabor de tus besos, el sabor de tu cuerpo, el terciopelo de tu ternura, el aroma que tu piel deja en mi piel. Me encanta enredarme y que me enredes en tu pelo que ni es corto ni es largo, que es el cielo. Me gusta que tus ojos me miren cuando te veo, me gusta que me sostengas cuando me caigo que es a todas horas y que me tengas y tenerte, me gusta subirme contigo en tu escoba de bruja buena, y llevarte conmigo en mi escoba de bruja mala, me gusta bajar de la escoba y llevarte a mis sábanas y dejar fuera a las brujas para que entren solo hadas.
Me gusta comerte y beberte y saborearte, y hacer lo que quiero hacer sin saber qué es lo que tú quieres hacer, y así, sin yo saberlo o sin querer saberlo, tú, como siempre te sales con la tuya.
Si la noche se mete en aguas me acogeré a tu brazo, compartiremos paraguas de nuevo, mis brazos fuertes rozarán sin querer el vestido que oculta tus dulces pechos, nos beberemos los charcos de agua clara y se reflejarán nuestros corazones en las calles mojadas de recuerdos.
Y te robaré el bolso por fin mientras pruebo tu miel y te daré miel sin luna y sin noches para engatusarte y que no busques el bolso. Liberaré a la luna para que su luz cambie la penumbra por resplandor, su belleza blanca no eclipsará en ningún momento a la tuya nívea, y sin embargo encenderá la pasión y el fulgor, prenderá la chispa que causa el arrebato del poeta, incendiará el deseo insaciable de la mujer por entregarse al fuego… eterno.
Se me hace que la noche vuelve a estar oscura, amenaza tormenta, varias tormentas escapan de tus montañas y se ciñen sobre la habitación, abre tu bolso que ha aparecido por casualidad debajo de la cama, encierra en él al paraguas, al agua y a la luna.
Cierra el bolso con ellos dentro mientras yo aparco la escoba en la calle para que si llueve se lave que bastante falta le hace, y ven que la película de hoy es antigua y tiene dos rombos. Ven que te cobijo con miel, con esa miel que íbamos a probar hace semanas y que al final se va a estropear si no la comemos o la regalamos. Ven que te arrope que afuera va a hacer frío, la noche viene cerrá, oscura, mojá…, va a ser noche de otoños, tormenta de rombos, tiempo de escribir relatos, de inventar canciones y de amarnos.

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