Libre como un pájaro

Lo recuerdo como si hubiera sido ayer…
Lo recuerdo con perfecta nitidez, como si hubiera sucedido ayer mismo, o quizá fue ayer cuando aconteció pero no lo recuerdo, o tal vez no lo recuerdo con la exactitud que creía recordarlo. Tampoco es tan importante cuándo sucedió o si lo recuerdo con exactitud o no.
En cualquier caso sé que ayer, o cuando fuera, tuve que tomar un autobús. En la estación tuve que aguardar mucho tiempo, por culpa de una huelga o algo similar y, cómo no, me encaminé a la librería. Allí compré un libro antiguo y un periódico moderno, claro el de hoy, o en este caso concreto el de ayer o el de cuando fuese. Nada más salir del establecimiento y mientras caminaba, comencé a leer, y empecé por el libro: “Esta historia dura bastantes años y transcurre por muchos países pero se cuenta en 25 minutos”. Me gustó el comienzo, muy prometedor, mejor me reservo el libro para el viaje y me leo el periódico.
Al ojearlo de atrás hacia adelante, no sé por qué tengo esa costumbre de leer los periódicos al revés, llega un momento en el cual veo y caigo en la fecha.
– ¡Joder, pero si es mi cumpleaños! Pues sí que estoy mayor, no soy capaz de recordar ni mi propio cumpleaños, o sí soy capaz de acordarme pero prefiero olvidarlo para no recordar lo viejo que soy.
Tengo, cumplo hoy o ayer o cuando fuere, 50 años. Es una edad que se me antoja provecta, mi cerebro, mi alma y mi cuerpo no cumplen al mismo ritmo, soy un ángel que ha perdido la capacidad de volar, es decir, que he perdido las alas, ya no puedo volar, no puedo ser libre, estoy atado de por vida al suelo. Condenado a permanecer a ras de suelo, atado al asfalto y no obstante me dispongo a coger un autobús, voy a hacer un largo viaje, hoy, no ayer o cuando fuera que estaba atado al suelo.
Y en ese viaje, ¿dónde voy? ¿Dónde quiero ir? ¿Dónde seré capaz de llegar? ¿Dónde puedo ir a parar y pasar el resto de mis días?
Tengo 50 años, una hipoteca a 25, un trabajo de mierda y, eso sí, millones de fantásticas fantasías y trillones de sueños. Soy pobre pero millonario en esperanzas. Y me subo al autobús, y me siento en mi asiento de no fumador y de sí lector; ponen una película: “Titanic”.
– ¡Joder, espero que no se trate de una profecía! Empiezo a leer: “Todos los besos del mundo”, espero que sí se trate de una profecía, una profecía universal y vinculante, universal como el sufragio universal y vinculante como un consejo.
Recuerdo que el libro me gustó, qué forma tan rara de pasar un cumpleaños, además uno tan señalado, el que sigue al cuadragésimo nono, el quincuagésimo, nada menos. Firmo la mitad de mi vida encerrado en un autobús con destino a ninguna parte leyendo un peripatético periperiódico y un relato “Después del día de los enamorados” que forma parte de un libro llamado: “Todos los besos del mundo”. No hay rosas blancas en el asiento de al lado, ni en ninguna parte del viejo autobús.
Hazme un regalo de cumpleaños querido Dios, mándame un jarrón de rosas blancas, devuélveme mis alas, déjame volar libre, libre como un pájaro, libre de verdad, Free us a bird, como cantarían los Beatles o Supertramp o puestos a soñar canciones los mismísmos Lynyrd Skynyrd.
Como si me fuera a ir de aquí mañana, ¿o fue ayer? No recuerdo, pero sé que era mi cumpleaños y que si tus dedos tocan el piano como Billy Powell volaré…

https://www.youtube.com/watch?v=kMTn0_PL6d8 (solo de Billy Powell en Free bird)

… volaré alto y libre como un pájaro, seré un hombre sencillo, simple, que hace algo que le gusta y que consigue comprender; un hombre simple, sencillo que vive sin prisa, que se toma su tiempo, un hombre sencillo, simple, un ángel con alas que como las cometas, no quiere suelo.
Si me fuera mañana el último cumpleaños que recuerdo hoy sería mi último cumpleaños, el de ayer sin rosas blancas. El último viaje que recuerdo sería mi último viaje, y el autobús que recuerdo sería un problema porque no tiene parada en el cielo.
Lo bueno es que no me voy mañana, he tomado una determinación unilateral, he decidido que me quedo.

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One comment

  1. Un amigo que siempre me lee con buenos ojos y con mucho acierto me ha comentado esto que os copio y pego, la verdad es que como siempre ha acertado en casi todo.

    Me ha gustado mucho tu post “Libre como un pájaro”. Has restado importancia a la fecha del cumpleaños, para focalizar la emoción de lo que el protagonista sentía, esa sensación tan común de no poder volar, que por no poder volar entendemos hacer muchas cosas que no tenemos la posibilidad de hacer, ser libre, ser jóven, no tener responsabilidades… a la vez que el hecho de que ese pequeño momento de la vida de esa persona discurra en un autobús, tampoco es casual, ya que a las personas se nos escapan muchos momentos de esta vida en el cotidiano transporte, ya sea propio o público… cuántos cientos y miles de horas.
    Te felicito por crear este pequeño retazo de realidad.

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