El hombre que escribía el futuro

Morgan-robertson

En cuanto supe de su existencia me cayó bien. Un escitor desconocido que murió triste, solo y arruinado, un escritor visionario que predijo la tragedia del Titanic.
Hoy 24 de marzo del 2015 hace 100 años que murió el ESCRITOR Morgan Robertson.

Morgan Robertson nació el 30 de septiembre de 1861. Fue oficial de la marina mercante estadounidense, y posiblemente el inventor del periscopio.
Robertson al dejar la marina abrió una joyería en Manhattan aunque no le fue bien de comerciante, lo único que logró fue desgastar en exceso su vista y cansar pronto a sus ya cansados ojos. El negocio fue mal y el escritor tuvo graves dificultades económicas que arrastró hasta el final de sus días. El cierre del negocio de Robertson, por casualidad, fue noticia en un periódico neoyorquino, el periodista que escribió la noticia conoció la historia y la paupérrima situación del marino, le recomendó, por su relacción con el mar, que leyera a Kipling. Pronto Morgan empezó a leer a Kipling y se aventuró en la literatura, empezó a escribir, creyó que debía contar sus aventuras y experiencias navales.
La primera historia que escribió se llamó “La destrucción del más débil” y en menos de dos meses una revista se la compró y la publicó, le pagaron 25 dólares. Robertson, se mostró convencido de que podía vivir de la escritura, a lo largo de su vida escribió más de 200 historias cortas y al menos 14 libros.
No pasó de escritor desconocido, aunque él era un escritor nato.
Logró cierta fama con una novela titulada “Futility, or the Wreck of the Titan, una obra en la cual vaticinaba el desastre del Titanic.
El Titanic y el Titán inventado por Robertson eran similares en muchos aspectos y se hundieron de manera casi idéntica.
Ambos eran casi del mismo tamaño, 266 metros el Titanic y 244 metros el imaginado por Robertson, alcanzaban la misma velocidad máxima (24 nudos) los dos usaban tres hélices y dos mástiles; en ambos casos también se había utilizado en su construcción un sistema de compartimentos estancos semejante y tenían la misma capacidad para albergar pasajeros, 2500 el Titan con 24 botes salvavidas y el Titanic 2227 y 20 botes salvavidas. Ambos eran denominados insumergibles por sus constructores. Ambos se hundieron en el mismo lugar tras chocar con un iceberg y en su viaje inaugural con la diferencia de que el Titan hacía el viaje a la inversa, es decir de New York a Inglaterra. Robertson también mencionaba en su obra que el Titán era un buque con exceso de lujos dado que llevaba a pasajeros millonarios, que llevaba una cantidad insuficiente de botes salvavidas, al igual que el Titanic. También coincidía el apellido del capitán; Smith. Y lo más curioso es que el libro fue escrito 14 años antes del hundimiento del Titanic, cuando la tecnología del Titanic era practicamente inimaginable.
Robertson había hecho una predicción con su obra, su libro, como consecuencia del hundimiento del Titanic, fue muy demandado por lectores y librerías y Robertson fue rápidamente encasillado como un visionario, un adivino. Pero igual de rápidamente que llegó su efímero triunfó se desvaneció el éxito del escritor y pasó al olvido a medida que las noticias del barco fueron desapareciendo de las portadas de los diarios y la memoria del Titanic se sumergió a 4000 metros de profundidad.
En 1912 “Futilidad” fue reimpresa bajo el nombre de “El naufragio del Titán”, en un obvio intento de conseguir ingresos tras la tragedia del barco. La novela fue corregida en parte y adaptada para acercar las características del Titán a las del Titanic y hacerlos más parecidos todavía. Se elevó la medida, la velocidad y el número de pasajeros y otros pequeños detalles que ahora, una vez sucedido el percance, ya no tenían tanto mérito ni eran premoniciones. Quién fuera el autor de los cambios es todavía hoy un misterio. No parece que fuera Robertson, de haberlos hecho él, jamás lo confesó. Su situación económica no mejoró con la publicación del libro, que por cierto, como era de esperar se vendió muy bien.
En esta época Morgan Robertson escribió otra de sus historias, la cual fue tan profética como la primera. Se llamaba “”Beyond the Spectrum” (Más Allá del Espectro). En ella Robertson describía una guerra en el futuro. Una contienda en la que se utilizaban aviones que lanzaban bombas —llamadas en el libro “bombas soles”—. Estas eran tan poderosas que con una explosión brillante de luz cegadora, una sola bomba podía destruir una ciudad entera. Cuando Morgan escribió esto, los aviones no se consideraban como máquinas de guerra. Las bombas atómicas aún eran inimaginables. La guerra del libro de Robertson comenzaba en el mes de diciembre (mes en que comenzó la Segunda Guerra Mundial en la realidad) con un ataque sorpresa de los japoneses a Pearl Harbour.
Las premoniciones de sus escritos, como nadie sabía que fueran predicciones, no sirvieron de advertencia en ninguno de los dos casos. Aunque sí parece que existió un barco que se salvó de una tragedia gracias a que uno de sus marineros había leído el Titan de Robertson. El nombre del marinero era William Reeves, estaba de guardia en la proa de un vapor que viajaba camino a Canadá desde Inglaterra en 1935. Era abril y su turno estaba a punto de terminar, estaba cercana la medianoche. Pensando en esto recordó al Titan y al Titanic, recordó que ambos habían golpeado sus cascos con un iceberg aproximadamente a esa hora. Advirtió, para incrementar su malestar que, al igual que en los dos hundimientos, el real y el premonitorio, el mar aquella noche estaba totalmente calmado.
Todas estas señales le parecieron una indicación de mal agüero, forzaba sus ojos cansados escrutando el horizonte buscando un peligro que presentía. No vio nada en aquella noche sin luna, como la noche de la tragica desaparición del Titanic. Tanto fue incrementádose su miedo ante tantas adversas señales que aun a riesgo de hacer el ridículo ante sus compañeros prefirió actuar. Gritó al timonel que detuviera los motores. El barco se detuvo, parte de la tripulación apareció en cubierta para informarse del motivo de la detención del barco, entonces, a muy pocos metros del barco, un gigantesco iceberg invisible apareció de repente en la oscuridad de la noche. Pocos minutos después el vapor estaba rodeado de hielo que le impedía moverse. Estuvo 7 días parado, rodeaddo por un mar congelado y hostil hasta que pudo continuar su viaje. Irónicamente, el nombre del barco que casi siguió el destino del Titanic y el Titan de Robertson, era… Titanian.
El 24 de marzo de 1915, hoy hace cien años, Morgan Robertson fue encontrado muerto en su habitación del hotel Alamac en Atlantic City, tenía 53 años. La causa de su muerte fue una sobredosis de protiodide procedente de un medicamento que tomaba habitualmente para su reuma y sus problemas de tiroides. No se sabe a ciencia cierta si la ingesta excesiva del yoduro de mercurio se debió a un accidente o a un suicidio. Lo cierto es que su cuerpo fue encontrado frente a una ventana abierta desde la cual se veía el mar. Se cree que estuvo mirando el mar hasta que sus cansados ojos de marino, joyero y escritor se cerraron para siempre.

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