Ángel de la guarda II

residencia-sanitaria-agosto-1953

Frente a ella estoy
junto a su humilde cama,
lecho vacio de palabras,
túmulo henchido de dolores

Estoy aquí donde todo se reduce:
la Libertad, la Dignidad, la Paz, la Vida…
todo queda en entredicho.
Todo reducido a nada.

Y es inevitable estar aquí
Estoy donde debo estar
Haciéndome todos los días la promesa
de hacer lo que debo hacer.

Frente a ella estoy,
la miro
sonríe a duras penas
con pocas fuerzas que apenas duran
con la existencia…, la suya,
pendiente de un frágil hilo.

Frente a su cama
de blancas sábanas,
de rojos latidos dormidos,
de negros silencios eternos y fríos,
hago guardia…
Ángel de la guarda.

Y espanto a la tijera cuyo filo
quiere cercenar el hilo
del que pende su existencia.

Y pienso… ¿para qué?
¿Acaso no sería mejor tirar la toalla?,
¿podar el hilo?,
que el ángel bajara la guardia,
que el ángel de la guarda diera puntadas
con agujas de hielo, sin filo.

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2 comments

  1. Cuando uno hace con amor y entrega lo que siente como un deber, el dolor se convierte en gratitud y el alma calma su pena.

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