Recuerdos de vertedero

Al abrir el contenedor, se dio cuenta de que estaba empezando a olvidar el nombre de las cosas”. Se inclinó de puntillas en el recipiente manchado y maloliente apoyando su cintura en el borde de su abismo. Cogió lo que se le antojó de la basura pero no recordaba su nombre ni utilidad.

    Un te quiero; le sonaba, pero no terminaba de caer en el significado.

    Un contigo, un para siempre; creyó recordar…, flotaba en su cabeza una frase parecida pronunciada o escuchada en una noche de luna llena al salir de algún bar.

    Un beso; eso fue lo que sintió más cercano, pero no cuajó en recuerdos sólidos que trajeran luz a su confusa mente.

    Contigo para siempre, te quiero, un beso. ¡Ni idea!

    Sacó algo del contenedor y sentado en el bordillo de la acera sintió que con un objeto similar había jugado de pequeño. Como un efluvio cruzó por su mente su nombre: pistola, pero ¿para qué coño servirá?

    Un disparo fue la respuesta, sirve para olvidarlo todo, no solo su nombre, sirve para borrar la vida de tu vida y convertirte en un recuerdo.

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One comment

  1. “Recuerdos del vertedero” dice tanto con tan pocas palabras que evoca la terrible enfermedad de alzheimer con una maestría poco común. Gracias Ángel.

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