Buscando el paraíso. Ángel perdido.

 

Ángel perdido buscando el paraíso.

Los días y las noches se suceden deprisa como en un torbellino o despacio como en una pesadilla. Transcurre mi existencia buscando el paraíso sin descanso y sin cansancio. Por encima de mi hombro trato de encontrar tras alguna discreta celosía los ojos de quien percibo que me espía, a buen seguro sabe dónde está el edén que busco, que ansío y que necesito.
Lo que más me duele de este camino que recorro es el silencio. Las montañas, los ríos, el cielo, la tierra, el mar, el viento, el paraíso… tú, todos estáis callados. Y yo, ignorado y extraño, no sé si persona o sepulcro, sigo buscando resignado.
Ese edén que busco, porque creo que me corresponde, debe ser un sitio con muchos y bellos sonidos. Con música alegre, con voces melodiosas, con rumores dulces y ecos cómplices. Y con esa idea y mi tesón camino a pleno sol, bajo la lluvia, empujado por el vendaval o bañado por la luna. Paso a paso recorro el trayecto y tropiezo, me caigo muchas veces y de nuevo me levanto, no me rindo, espolso el polvo de mis ropas y cargo en mi amplia espalda el nuevo fracaso, así, con algo más de peso prosigo el viaje y cae la noche, no hay luna ni estrellas. No hay luz, apenas puedo ver lo que van hollando mis pies e inexorablemente me pierdo…, me pierdo y soy ángel perdido.
Ángel perdido

Perdido en la niebla que provoca tu ausencia,
perdido por buscarte
perdido por encontrarte
perdido por perderte.
Laberinto de tinieblas sin retorno
sin una puerta al sol.
Humedad, silencio, oscuridad,
frío, miedo, soledad,
luces yertas en cada esquina fundida,
bosque sin tu esencia,
rayo sin tu sombra
manantial sin tu agua
mundo sin tu vida.
He perdido sin lucha ni nostalgia
sin posibilidad de reconquista,
guerrero fantasma sin fantasmas
desemboco en una cárcel olvidada
con mi sangre sorda que se convierte en…
agua.

Y no obstante, de repente, me hiere un sonido, tan acostumbrado estoy al silencio que el mínimo rumor tortura mis oídos. Presto atención cuando me repongo y reconozco el rumor del agua, instantes después la luz de la revancha profana mis pestañas. Te escucho, percibo tu aroma, siento tu tacto. El alma me vibra de emoción y el corazón me aparece pletórico de gozo. Eres un estanque en el desierto, un pozo en un paraje yermo, un ápice de esperanza que reconozco, mi paraíso… tú.
Sí había posibilidad de reconquista, si existía oportunidad de encontrarte, mi sangre se convertía en agua pero no era la mía sino la tuya, tu agua, bendito pozo, oasis en mi desierto.
He llegado al final del camino, he alcanzado mi objetivo, he recuperado mi sueño. Descargo de mi espalda la mochila repleta de fracasos que doblaba mi espinazo para no volverla a vestir jamás. Y ahora vivo en ti, paraíso, de tus carnes que tú misma me sirves, me alimento, de tu agua morena que tú misma extraes de tus adentros, me sacio y ahíto de ti te abrazo para no volver a perderte y me pierdo dentro de mi jardín del edén recuperado que eres tú, me pierdo y me encuentro en ti, laberinto divino del que no pienso salir.

Anuncios

2 comments

  1. Un texto lleno de sensibilidad y emoción. Una muestra de cómo es de necesario que sigas escribiendo. Tus palabras calan dentro.
    Muchas felicidades Ángel.

    1. Que siga escribiendo no es necesario, pero lo seguiré haciendo. Esta canción siempre me gustó, quería hace tiempo dedicarle un espacio en el blog y no encontraba la inspiración necesaria. Y un día salió esto. Gracias por tus palabras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s