Duerme conmigo

Duerme conmigo

Soy un ángel azul que no trepa hiedras ni sabe entrar por chimeneas ni gusta de escalar oscuras balconadas. Para accesos complicados tengo mis alas.

A solas con mi libertad solitaria, en una habitación diáfana y sin ventanas, allá donde la luna es mentira o en su defecto un sueño de telas rasgadas. En esta locura indescriptible limpio y preparo mis alas para un viaje real, imaginado o soñado.

La ausencia es tu emblema, la soledad mi bandera y en esas estamos cuando decido extender mis alas y soñarte. Sería más fácil dejarse ir, ignorarte, fluir entre escombros como rio entre piedras. Sin embargo sabes que lo fácil siempre me resultó difícil, que me gusta dar vueltas y más vueltas hasta encontrar el sitio. Un lugar que ni es bueno, ni malo, ni es el adecuado, pero al fin y al cabo es el que menos me disgusta o todo lo contrario.

Y te sueño sin permiso mientras duermes, sueño inexistentes besos que no me das, abrazos vacíos que no encuentran cuerpo que acariciar. Sueño, pensando que si te sueño me pensarás y vendrás soñándome y deseando abrazar los besos que no he dado aunque los he soñado.

Me debes un parque de abrazos, un tren de caricias; me debes un trasatlántico de besos, un océano de sueños: me debes un planeta de libertad, una galaxia de felicidad, un universo de mimos. Todo eso debes pagarme para saldar deudas conmigo hoy, mañana será tu turno, si quieres me dices lo que te debo yo a ti y me pasas tu factura y saldo la deuda que no me gusta deber nada a nadie.

La puerta se cierra con el vendaval que provoca tu aire, qué absurda manía de poner ventanas y rejas al campo. Alzo mi cerveza y brindo por la libertad que me da la soledad y el viento de poniente que de frente me frena y por la espalda me empuja hasta derribarme, hasta derribar mi última barrera y hacerme zozobrar en el oleaje del destino.

Y la almohada que robé en aquel hotel para que nadie leyera mis pensamientos soñados sobre ella, está llena de esas noches que no estabas. Noches vacías, habitación como ésta, vacía, sueños vacíos. Oscuridad silenciosa y vacía.

Todo es mentira y olvido en este pedregoso camino de mis desatinos. Duerme conmigo y descansa, llora en mi hombro o pon el tuyo para que llore yo y al amanecer sal con sigilo. Abre tus propias alas y vuela.

Como aire libre que eres al amanecer te irás, mas no seas vendaval, no des portazos no vayas a despertarme que sabes que no me gusta madrugar.

¿Y dices que te gustan los finales felices? Duerme conmigo y te contaré relatos llenos de héroes y princesas, duerme conmigo y dejaré de ser ogro, me convertiré en caballero te salvaré del dragón y te convertirás en princesa. Responde en menos de cinco minutos y dejaré que te quedes en mi cuento, tarda un poco más y ya me habré ido a otra canción.

Duerme conmigo, limpiaré de espinas mi rosal mal cosido a mi dorsal y no te prometo proezas ni heroicidades, solo un ángel azul que te guardará, te cantará, te arrullará, te arropará y te dará abrigo…, mimos…, cariño… y algún ligero ronquido.

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