Venus se despierta

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VENUS SE DESPIERTA

Me gusta verte dormir, por eso velo tu sueño.

Te conozco y sé que aunque duermes, ya no tardarás en despertar. Te conozco y sé que aunque despiertes no dejarás de soñar.

Duermes y a tu sueño me asomo cada noche y me acerco a verte y a respirarte. Rozo tu pelo, espío tu descanso suspirando y miro de soslayo al cielo y…, ahí está menguando la luna. La Luna se duerme y Venus duermes pero empiezas a despertar.

Escucho el obligado silencio, solo tu calmoso respirar lo perturba, prisionera en tu marco todavía y no obstante muy cercano tu barnizado amanecer en libertad.

Mañana fuiste mi cumpleaños y eras mi fiesta, mi tarta y la guinda de mi pastel. Y ahora tu sueño espiado es mi regalo de todos mis mañanas y de todas las alboradas.

Una mano, la diestra, cayendo despreocupada por encima de la cabeza, la otra justo por debajo de las granadas de tus pechos.

Los ojos cerrados, aunque sé que no tardarás en despertar, la boca un poco abierta en una mueca placentera, tu nariz de botón apuntando al deseo y tus orejas casi ocultas para que al morderlas no pierda detalle de tu cuello.

Me gusta verte dormir cobijado en tu tibio lecho sabiendo que pronto despertarás. Tu pecho se eleva al inspirar el aire, dos manzanas, dos tartas de manzana culminadas por dos cerezas, y muy cerca, bajo tu brazo, otra manzana. Manzana símbolo de tentación pero qué mayor tentación que Venus durmiente a punto de despertar. Entre Venus y manzana me tientas más tú.

Tus piernas encogidas y caídas hacia un lado, como una serpientina, no entiendo que puedas dormir en esa posición tan incómoda. Tus caderas, tus rodillas, ¿por qué te pintas los ojos para dormir?, tampoco lo entiendo, tan azules en tu nívea estampa. Construyendo anfiteatros que caigan sobre el telón.

¿Has olvidado comprobar la alarma? No llegues tarde al despertar que me gusta ver tus primeros movimientos al salir del reino de tu sueño, primero perezosos, estiras los músculos, despacio, como el pájaro que aletea hacia el nido y vas abriendo los ojos glaucos por fuera pero no por dentro.

Me gusta oírte ronronear mimosa ahuyentando el sueño y dando la bienvenida a un nuevo día: Adiós luna, recoge todas tus estrellas que ahora viene el sol con su corte de rayos luminosos y cálidos y con su lluvia de luz.

Me gusta observar tu despertar, ver tus labios que se mueven sensuales mientras susurran:

<<Tengo hambre, es hora de desayunar, hoy voy a desayunarte a ti>>

Por encima de la almohada están los sueños y por debajo el pijama. Llueve en la calle, pájaro y manzana en el lienzo. Venus se despierta, hoy va a desayunar en la cama y su desayuno estoy servido.

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2 comments

  1. Sin lugar a dudas uno de los mayores placeres es observar a quien despierta nuestros sentimientos, mirar y contener la respiración, suspenderse en el silencio y agarrarse a la calma tempestuosa de la mirada.

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