Nada especial

 

 
La frontera que atraviesas de un salto no puedes desandarla aunque la pícara luna se empeñe en llenarse de pasión e iluminar el camino. Luna caprichosa que por tercera vez pintará cielos borrando nubes, difuminando humo, guiñando recuerdos, abriendo baúles vetustos en arcanos desvanes.Mañana. Hoy no. Nada especial.

Las batallas que perdiste sin librar, tupen de oscuros velos la dicha de la paz, nada especial, vulgar, común, gris sepia. Te retiras sin luchar y el enemigo aprovecha tu inexistencia para avanzar, jaque a la dama. Avanza la soledad del vencido sin oposición. Poder es querer, no existe confusión, no querer es no poder, no existe ilusión. Puedes defender fronteras con batallas o puedes retirarte a tus aposentos y morir de siesta cualquier día de fiesta, o puedes pasear sin paraguas en día de lluvia. Nada especial.

Lágrimas de llorar como imbécil lo que no supiste defender como un valiente pez espada. Nada especial, gris oscuro como siempre, solo una canción que nunca cantarás, solo una canción que nunca escribiré porque nadie la querrá escuchar. Solo una canción antigua en un domingo de lluvia torrencial e insufrible vendaval que cada uno soporta según como le va.

Sopla el viento en la calle, golpea tu ventana, quiere entrar pero tú tienes la música demasiado alta, tan estridente que no percibes su susurro sensual. Y los aullidos funestos del espíritu del vino no te sugerirán nada especial. Frío. Gris. Nada especial.

Niebla. Resaca de una vida en la que habita la evasión, sonidos con versos de poesías inrimables (palabra que me acabo de inventar para decir que es imposible rimar), estrofas irritables, líneas que huyen de las estanterías, razones que se pierden o se encuentran pero jamás se ganan, nunca un perdedor gana nada, trece negro, impar y pasa, y pasa a tu lado sin llamar tu atención. El perdedor no gana, lo poco que tiene se lo presta el viento y cuando se lo trae despeina su cabello, guedejas al viento grasientas de dejadez. Caspa. Nada especial.

Distancia podrida de infinita tristeza. Agua quemada, fuego de pasada, lejos del horizonte sin horizonte, ojos que son recuerdos. Ahora da lo mismo, sin previo aviso llegó el invierno sin contar primaveras, saltándose la frontera del verano y esquivando la sombra de la batalla de otoño. O ¿era balada de otoño? ¿Qué coño importa? ¿Qué más da ya?, nada especial.

Cómo dijo el filósofo, si quiero cagar zanahorias no debo comer manzanas, si quieres recoger tempestades siembra vientos y no escuches al viento que clama en tu ventana. Nada especial.

Tiras de piel.

Tiras las tiras de piel.

Tiras de piel, estrofas sin canción…, nada especial.

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